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sábado, 20 de agosto de 2016

La compra de un coche de segunda mano

Si hay una inversión importante después de la vivienda es la compra de un coche.Sin embargo, si bien los inmuebles tienen una cierta estabilidad en los precios (burbujas aparte), el automóvil es un bien con una depreciación muy grande.

Y no sólo eso. Una vivienda tiene variables que influyen en el precio pero que están claramente definidas,como pueden ser la zona, las calidades o el espacio útil de que dispondremos. Sin embargo un vehículo está sujeto a tal cantidad de variables que hace imposible encontrar dos unidades idénticas. Puede haber diferentes motorizaciones, carrocerías, colores, tapicerías,kilometraje, edad, mantenimiento, etc. Además sumemos que la longevidad de una vivienda es incomparable con la de un coche. La casa permanecerá en el tiempo (salvo grave error de construcción o temas urbanísticos) mienttras que el vehículo tendrá "fecha de caducidad", es decir, determinado modelo irá extinguiéndose, disminuyendo el número de unidades y por añadidura, es posible que suba su valor en la medida en que la ley de la oferta y la demanda se vaya decantando a un lado u otro.

Partimos de la base de que en los últimos años se ha generado una burbuja similar a la de la vivienda. La gente ve que un coche se ha vendido en X y "el mío está mejor y lo vendo por X+Y". El problema es que una cosa esa lo que se ve el anuncio y otra a lo que se vende realmente. El tercero querrá vender por X+Y+Z... En fin.

Un argumento muy repetido en foros y redes sociales es aquello de "El precio lo pone el vendedor".No es así. El precio es un acuerdo entre vendedor y comprador, y esto es así porque si el precio está fuera de mercado, ya puede ponerse como quiera el vendedor, que no vende. Ahora bien, si el vendedor está dispuesto allegara un acuerdo con un potencial comprador, entonces sí habrá venta. En el otro extremo, obviamente un comprador no pone el precio por sí sólo. Si el vendedor no considera aceptable lo que ofrecen, no hay venta.

Sentadas estas bases, vamos a empezar a hacer consideraciones para comprar un vehículo.

1.- Determinar un objetivo: Tener claro qué quieres. Ir a comprar a un supermercado antes de la hora de comer es la peor de las ideas, sólo realizable si tenemos una lista definida y no nos salimos del camino.

Por tanto, no podemos pensar en comprar un Fiat Cinquecento o un BMW serie 7. Hay que definir el segmento que se quiere y empezar a buscar.

2.- Hacerse experto del modelo que nos llame la atención: Si te gusta el Citroën Saxo, recaba toda la información posible del modelo y la motorización o motorizaciones de tu interés. Es una tarea tremendamente sencilla hoy día gracias a internet. Si buscamos un modelo común, las páginas de compraventa nos darán una idea real del precio de mercado. Esto es posible porque habrá tal cantidad de unidades que será posible encontrar "tu" modelo o uno lo más parecido posible en kms., acabados, etc. y podrás corregir al alza o a la baja en acuerdo con el vendedor.

Si quieres algo muy concreto, "exclusivo" y/o raro, entonces este ejercicio se complica sobremanera, porque el muestreo se reduce sensiblemente.

3.- Coche listo para circular: Volvemos al mismo tema. Si buscas un "unicornio", es más complicado, pero si buscas un Saxo, Clio, Fiesta, Corsa, etc., hay tantos que puedes permitirte el lujo de prescindir de esa unidad. ¿Qué razón nos llevaría a comprar un Corsa 1.2 Ecotec que no arranca cuando hay cientos en la red que sí lo hacen? ¿El precio? Recordad, "Lo barato sale caro". Esos coches de "lo vendo barato porque no tiene ITV", son una trampa que sólo Dios y el propietario saben lo que esconde. Es un coche aparentemente en condiciones y hay sorpresas, imagina uno que ya sabes que puede tener problemas.

Es innegociable, un coche que no arranca no es vendible. Si "pasa la ITV sin problemas", que la pase el que vende y luego hacemos trato. Esas pequeñas averías que se arreglan con 50 euros... Que la arregle el que vende. Es lo mismo una y otra vez: Coche que no arranca, por culpa de un relé de 25 euros, que lo pongan, lo arrancamos y a ver qué hay. Imaginemos que efectivamente el problema es por ejemplo el relé de la bomba de gasolina (de precios muy variables, 18 euros en un Kadett GSi o 200 euros en un serie 3). Lo montamos, el coche arranca, ¡eureka! Pero qué curioso, hay un problema de compresión, de corriente, da tirones, se calienta, consume aceite, tiene desequilibirios en la frenada,  rasca el cambio, tiene ruidos raros, holguras en la dirección o en la suspensión... Todo un catálogo de posibles defectos que enmascara un relé que "se arregla con 18 euros".

La ITV más de lo mismo. Un coche con aparente buen estado, llega a ITV y no pasa las emisiones. Hay veces que tenemos una centralita que está un poco "pa´llá", y no hay remedio más que cambiarla. Eso cuesta un buen puñado de euros.

4.- Es importante probar el coche: Pide que te permitan conducirlo en un recorrido estándar y observa que todo funciona correctamente y que se ajusta a tus necesidades. Hay coches que por muy bien que estén, pueden no ser lo que necesitas. Hay motores con muchos bajos que son muy cómodos en ciudad. Si coges un motor "puntiagudo", será un suplicio en el día a día.

5.- Es importante que el vendedor conduzca el coche, especialmente en unidades "deportivas". Puedes hacerte una idea de cómo ha sido tratado el coche. Dale conversación al dueño, que se relaje, porque vendiendo puede conducir como tú quieres que conduzca. Que no esté tenso, que haga lo que acostumbra.

6.- Muy obvio... Presupuesto definido, y siguiendo los puntos anteriores, no busques imposibles. Si un Clio Sport está en 5000 euros en el mercado, no busques con un presupuesto de 1500 euros. Que puede sonar la flauta, pero no es lo normal.

7.- La prueba mecánica: Salvo que sea un coche con mecanismos tan simples como el de un chupete, llévalo a un taller de confianza. Si te cobran 50 euros y te ahorras comprar un ataúd sobre ruedas, fenomenal, y si te dan el visto bueno, serán probablemente los 50 euros mejor empleados.

Otra opción es ir acompañado de alguien que entienda de mecánica y si ya a mayores, es propietario del mismo modelo, la cuadratura del círculo. Nadie mejor que el que todo los días conduce ese modelo para tener sensaciones positivas o negativas sobre el modelo en comparación con el que posee.

8.- Mejor si tiene historial de mantenimiento, es obvio. Un coche con facturas de cambios de aceite cada 5.000 kms., cambios de refrigerante, líquido de frenos, etc. es mejor que uno que no sabemos qué vida ha llevado.

Todo esto es el proceso previo, pero una vez que lo hemos comprado falta un último trámite una vez el vehículo en tu poder: Cambia aceite, valvulina, refrigerante y líquido de frenos y si la distribución va por correa, cámbiala. Jamás te fíes de que todo esté hecho. Eso sí, los fluidos son relativamente económicos, pero la distribución vale unos cuantos euros y es algo a considerar. Distribución rota, en la mayoría de modelos equivale a motor roto, no merece la pena arriesgarse.

A partir de ahí lo siguiente es disfrutar de tu "nuevo" coche.